Parte II
Tiempos de Adolescencia
El adolescente, necesita organizar grupos. Estar con otros.
Necesita parecerse a los otros, y buscará elementos que lo hagan pertenecer a determinados grupos, aún cuando la modalidad sea diferenciarse.
El pertenecer, será un elemento esencial para sentirse integrado.
Pensarse junto a otros, en su similitud, para más tarde ser distinto. Para más tarde construir una diferencia
Hacer diferencia, con los que hasta ahora fueron sus modelos, o sus guías.
La música en el universo adolescente, surge como un recurso de encuentro con otros, ya sea por ejecutar un instrumento o seguir determinadas líneas musicales. En otros será la lectura o gustos por series televisivas, o determinados juegos de computadora on line, como así también páginas en la web que sirven de encuentro con otros.
El deporte, la música, o cualquier expresión han sido y seguirán siendo el mejor y más sano espacio que pueda generar un adolescente, es un excelente vehículo para canalizar su energía, desarrollar su cuerpo y construir la capacidad de relacionarse con otros. Pero sobre todo, una excelente oportunidad para hallar una ley y una organización, donde la metodología y rigurosidad aparecen desde lo lúdico y el placer.
La ley es algo que aparece a ser combatido, pero a la vez es lo que buscarán en cada movimiento y cada enfrentamiento. La contradicción aparece en sus pensamientos, en sus palabras y muchas veces en sus acciones. Luchan por ser coherentes, y fallan constantemente. Esto no es algo de lo que ellos se enorgullecen. Lo padecen y desean desaparezca. Marcar estas contradicciones desgarradamente no hará más que alejarnos de ellos.
La adolescencia….crisis evolutiva si las hay!
En toda esa ensalada de vida, están los padres, que no saben muy bien hacia dónde ir, qué decir, y de dónde sacar paciencia para no morir en el intento de acompañar a sus hijos.
En esta etapa de vida, cada padre actualiza su adolescencia, la relación con sus padres, o con aquellos que fueron referencia en su propia adolescencia.
Un adolescente necesita conquistar nuevos mundos. Sus deseos e ímpetus son potentes y hasta con ideas grandiosas. Tienen una energía y vitalidad que necesitan canalizarla. Es imprescindible acompañarlos, estar con ellos y ayudarlos a encontrarse con los límites de sus deseos, de sus ideas.
Dejarlos solos es como dejarlos en la frustración segura.
Ahí deben estar los padres….entendiendo y ‘leyendo’ cuáles son sus intereses, sumarse e interesarse por sus pasiones. Solo así se podrá disfrutar de este tiempo, garantizando un tránsito exitoso.
Será casi inevitable no pasarla mal.
Padres e hijos, vivirán un tiempo de desencuentro. Saberlo, estar advertidos y trabajar en ello, posibilitará sentirse más acompañados y jugar un papel protagónico. Correrse de esta escena de vida, no hará más que perderse, desaprovechar, derrochar la oportunidad que la vida otorga, ayudar, acompañar a nuestros hijos, a nuestra descendencia a construir su modo de encuentro con lo que será su vida adulta.
Un hijo es una responsabilidad ineludible. Correrse de allí, implica ser deficientes o no cumplir con la función paterna/materna.
Disfrutar los padres de sus hijos.
Tomar este tiempo como la oportunidad para encontrarse.
Entender que necesitan acompañarlos a poner el cuerpo en movimiento. Que la expresión es un elemento indispensable y vital.
Darles herramientas, donde puedan ver a padres que van a la par y no, que ocupan una posición de rivalidad, de descalificación, ostracismo e incomprensión. Esto no haría más que reforzar todas las conductas que por naturaleza estructural (psíquica) surgen en ellos.
Vivir la adolescencia de los hijos, no solo dará la oportunidad formidable de acompañarlos en su etapa de crecimiento, sino que le dará a los adultos la oportunidad de recordar y reelaborar una etapa ya transitada, donde la transformación es el elemento fundamental y la herramienta primordial en la vida que se viene.
Lic. Mariela Sandoval
Matr Pcial Nqn 203
Reg Nac Prest Ministerio de Salud de la Nación Nº 69.708
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